RUTINA.

Te has levantado remoloneando (como cada mañana) y como todas las demás hasta hoy. No tiene nada de especial, es un lunes cualquiera o cualquier otro día de cualquier semana, y comienza tu rutina diaria, vas al baño, estiras la espalda, te lavas la cara y ante el espejo…. haces dos movimientos de swing (para hierro 9, que hay que empezar con palos cortos), no, que va, no estas obsesionado, te repites como cada mañana, esto es solo una forma de mover los músculos por la mañana y comprobar el buen funcionamiento de mis engranajes.

Viendo ante el espejo tu forma física  te viene el segundo pensamiento de la mañana: lo mismo debería empezar a hacer pesas para ganar más metros (mañana sin falta).

Vas a por el desayuno y mientras esperas que se caliente el café ya has chipeado 3 o 4 veces, dos buenos impactos y uno fallado, joder, no sé si aguantaré tres días más hasta ir al campo y probar este nuevo movimiento (que por cierto aquí en casa me está saliendo cojonudo).

Sales de casa, toca decidir, bajar las escaleras o ascensor, por favor ¿no está claro? en la escalera no hay espejos, así que ya ante el espejo del ascensor compruebas tu posición de la espalda, bien alineada y golpeas el driver, en calle y a 20 metros de green en un par 4, “hoy estoy que me salgo”.

El día se sucede con una jornada de trabajo, normal, como otro cualquiera y llegada la noche… Te has lavado los dientes ante el espejo del baño (2 swings más) y antes de ir a la cama a dormir, y por el pasillo un par de putts y vale por hoy, que al final me darán agujetas.

De esta forma discurre la semana, y por fin, el sábado, estás en el campo de golf. Te encuentras en el tee del 1, junto a tus compañeros de partida, os miráis unos a otros esperando, a ver quien lo dice primero y por fin te decides a romper el hielo,“no sé cómo voy a jugar hoy, llevo toda la semana sin tocar un  palo”. Los compañeros asienten, miran el suelo, se les achinan los ojos y  ríen por lo bajo, saben que has estado practicando en el baño, en el ascensor, en el trabajo, en definitiva en los mismos sitios que ellos, pues todos han seguido tu misma rutina.

Nos vemos en el campo…