De cómo salí de casa a jugar con La Mafia y acabé bailando rock & roll con mi fisioterapeuta.

Prólogo.- El sábado pasado participé en el torneo de La Mafia, en Altorreal, hoy por hoy el torneo  con mayor dotación de premios de La Región y de mayor afluencia de jugadores.

De forma breve os voy a hacer partícipes de mis venturas y desventuras de este divertido día (por lo menos para mí).

Compañeros.- Partida compartida con Salvador López, Juan Carlos Cerón (por mis niños que la entregué, te quiero ) y Antonio Mendoza , grupo variopinto y que a falta de mejor juego y resultado supimos disfrutar, entre broma y chiste, “picándonos” unos a otros a ver quien lo hacía “menos mal”.

Cruce en el hoyo 1.- Avituallamiento obligado con tiempo de sobra para un par de cervezas, ¿de verdad que soy el único que piensa que esto está mal organizado y que el tiempo de las cervezas debería ser más largo que el de juego?, por lo menos para los que ya no tenemos opción de ganar (jjjj).

Ahora viene lo bueno.- Terminado el paseo mañanero y habiendo disfrutado del tiempo jugado,  comienza la fase gastro-social con sinceras  risas, cervezas y comida (que no solo de espumosa vive el hombre).

Interludio.- Campeonato improvisado de pateo con algunos “Gallifantes” que acarrea vítores, risas y algún mosqueo por eliminación “indebida”,  y que os recomiendo siempre tras unas cervezas, pues da más risa.

Acto final .- Sin darnos cuenta se nos ha echado la noche encima y promete ser exitosa, tanto en el sorteo (por la cantidad de artículos expuestos) como por la comida, bebida y afluencia de gente conocida. Los putter, drivers, maderas, set especiales de café, etc…, me limitó a verlos pasar, una vez más, reconozco que con algo de envidia (MUY SANA, por supuesto).

La pena es menor con el estómago lleno, gracias al risotto, los canelones deeeee…… no sé de qué, pero estaban coj…..s y cerveza como para un bautizo.

Ahora que viene el colofón se empieza a ir la gente, la barra repleta de gin tonics, el “dj” se nos viene arriba y algunos que se nos ponen a bailar.

Estando yo enfrascado en intrascendental conversación, me veo teletransportado, no sé cómo, a mitad de la pista de baile, moviéndome como si supiese bailar rock & roll y guiado en cada movimiento por mi fisioterapeuta, amiga, profesional como la copa de un pino y con un punto de  hiperactividad. Como premio, a mi visita a la pista de baile, alguna que otra contractura extra y que supondrá trabajo extra para mi danzarina amiga.

Epilogo .- Jornada maravillosa, en compañía de mis compañeros GALLIFANTES…… Ahora, mientras escribo estas líneas y saboreo esos buenos recuerdos, me pregunto ¿de dónde han salido estas agujetas en músculos de los que no se ni su nombre?.

Nos vemos en el campo…